Seguridad En El Medio Acuático | Swim Ibiza - Clases y entrenamientos de Natación a domicilio - Swimming lessons & training
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Seguridad en el medio acuático

25
jun

Los flotadores y los manguitos no son seguros

El verano ya está aquí, y con él llega la hora de las playas, piscinas y demás entornos acuáticos donde la seguridad de los más pequeños juega un papel fundamental. En 2016 y según cifras recogidas en la prensa, fallecieron en España 38 niños por ahogamiento en playas y piscinas.

Los padres en muchas ocasiones recurren a distintos elementos auxiliares de flotación que crean una falsa sensación de seguridad, y que pueden llevar a prescindir de la primera medida de todas: la prevención y supervisión de un adulto. En concreto existen dos elementos que son además de los más comunes, y que no son en absoluto seguros ni favorecen que nuestros pequeños aprendan a nadar: los flotadores circulares y los manguitos.

  • Los flotadores no siempre se sujetan adecuadamente, no permiten al niño adquirir una postura favorable al nado ni al aprendizaje (les mantienen en posición vertical y con escasa movilidad en brazos), y corren un alto riesgo de volteo, quedando el niño boca abajo y pudiendo convertirse en una trampa mortal para ellos.

  • Los manguitos con frecuencia se pueden escurrir de los brazos de los niños dejando a éstos con una flotabilidad descompensada, impiden una postura adecuada para nadar y mover los brazos, y sobre todo crean una falsa sensación de seguridad en los padres.

¿Qué hago entonces?

Distingamos dos entornos: el baño puramente orientado al ocio en nuestras playas o piscinas, y el aprendizaje de la natación:

  • Para el aprendizaje, los materiales ideales son los cinturones (en algunos casos con corchitos que podemso quitar y poner en función de la necesidad de flotación de nuestro pequeño), y los churros (también llamados “patatas fritas”). Los mayores pueden incluso ayudarse de una tabla de natación como apoyo, pero teniendo claro que son materiales AUXILIARES de flotación, y no materiales de seguridad, por lo que siempre debe estar acompañado de un adulto.
  • Para el baño de ocio y sobre todo en entornos calurosos, lo ideal es que no coloquemos elementos de flotación como flotadores o manguitos adheridos al cuerpo evitando así roces en la piel, sino que el contacto que necesite el niño sea el del propio adulto que le acompaña; y en su caso, se pueda apoyar también en los materiales auxiliares ya mencionados en el punto anterior, eso si, nunca dejándoles solos.

Si un niño no sabe nadar en absoluto y necesitamos además un elemento de seguridad (por ejemplo, si vamos en barco), el material a utilizar son chalecos debidamente homologados y de la talla adecuada del niño, para que en caso de emergencia se ajuste y favorezca la postura adecuada en el menor.

Y sobre todo, no pensemos en la importancia de la seguridad acuática sólo cuando se acerca el verano, sino todo el año, apuntando a los peques a clases en centros con profesionales debidamente experimentados y que huyan de los métodos milagrosos. El proceso de aprendizaje se debe adaptar al propio desarrollo motor del niño y a su ritmo.

Os dejamos un artículo que hace unos días publicamos en el Diario de Ibiza, y que recoge algunas recomendaciones interesantes de la Asociación Nacional de Seguridad Infantil, Emergencias7000 y Grupo Segurbaby.com con la campaña #OjopequealAgua.

Recomendaciones de Seguridad Infantil - Swim Ibiza - Indi Retuerto

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20
jul

Caída de un mito: El corte de digestión no existe

El corte de digestión no existe - SWIM IBIZA

Suena muy ochentero pero no fueron pocas las generaciones de niños que sufrieron las 2 horas reglamentarias de espera después comer antes de poder bañarse.  No sabemos si aquella norma estaba más pensada para que los padres se pudieran echar tranquilamente la siesta que porque en realidad existiera una creencia de que la digestión de nos pudiera “cortar” por bañarnos.

Es cierto que durante décadas se pensó que era peligroso bañarse después de comer, pero como afirma el doctor Luis Moreno Almazán, jefe de Servicio de Aparato Digestivo de los Hospitales Universitarios HM Montepríncipe, HM Torrelodones y HM Puerta del Sur, la propia expresión «corte de digestión» es poco acertada, ya que realmente es una «hidrocución».

La hidrocución se trata de un cuadro sincopal producido por el cambio brusco de temperatura al entrar nuestro organismo en contacto con el agua fría. «Es decir, no es un problema digestivo, sino cardiocirculatorio. El contacto brusco con el agua fría produce una disminución de la frecuencia cardiaca con disminución del flujo de sangre al cerebro que puede llevar a la pérdida de conocimiento e incluso a la parada cardiorrespiratoria», explica.

Una hidrocución puede estar provocada por meterse bruscamente en el agua después de: tomar el sol durante mucho tiempo, estar acalorado, hacer ejercicio físico intenso, realizar una comida copiosa o tomar algunos psicofármacos.

Los síntomas son cefalea, palidez, náuseas, vómitos, mareo, visión borrosa, pérdida de conocimiento (en casos graves) y parada cardiorrespiratoria (en casos extremos, muy poco frecuentes).

«La medida más eficaz para prevenir una hidrocución es no zambullirse de golpe, sino entrar poco a poco en el agua mojando los pies, las muñecas y la nuca, así como evitar la exposición prolongada al sol o comer mucho antes de meterse en el agua», señala el doctor Moreno Almazán.

El experto concluye afirmando que sí está permitido el baño después de comer. «De hecho, si tenemos a nuestros hijos durante dos horas expuestos al sol sin bañarse, podemos favorecer que una vez cumplido el tiempo, se lancen ansiosos al agua y sufran una hidrocución. Recomiendo prudencia, comer con moderación y meterse despacio en el agua», concluye el experto.

¿Cómo actuar frente a una hidrocución?

- Se debe salir inmediatamente del agua y, en casos graves, avisar a los servicios de emergencia.

- Si el paciente está inconsciente pero respira, hay que acostarle de lado, a la sombra, y vigilando su respiración.

- En caso de parada cardiorrespiratoria, hay que avisar inmediatamente al 112 y realizar las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Fte.: Salud Revista

 

22
ene

Cómo superar el miedo al agua

Miedo al agua - Water fear¿Quieres aprender a nadar, pero tienes miedo al agua? Tener miedo al agua ya no es una excusa para no aprender a nadar. Nosotros te ayudamos a que decidas animarte a superar tu miedo.

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18
jun

¿Cómo hacer que mi pequeño esté seguro en la piscina?

seguridad en el medio acuático

Cuando vamos con niños a la piscina o a la playa, a la mayoría de los padres le entra un pánico atroz a que sus hijos caigan al agua, no sepan flotar, traguen agua, en definitiva, el miedo a que el pequeño pueda ahogarse dispara la alerta. Sin embargo, tras observar año tras año a padres y pequeños tanto en piscinas como en playas, he llegado a la conclusión de que estamos cometiendo varios errores, que sin duda, ni proporcionan la mejor seguridad para ambos, ni siquiera dejan tranquilos a los adultos, ni son eficaces para trasmitir a los niños la seguridad y confianza en el medio acuático.

El primer error que cometemos y la primera idea que hay que eliminar de nuestras cabezas,  es confiar en los flotadores y manguitos. Todavía hoy podemos ver cómo la mayoría de niños utilizan los manguitos o flotadores, incluso en alguna ocasión vemos como se le coloca al niño ambos materiales. Tenemos que tener claro que ni el flotador ni los manguitos son seguros. Crean en el padre o madre una relajación ilusoria que en muchos casos lleva a dejar de estar atentos al pequeño, pues pensamos que con dicho material el niño ya flota y por tanto estará seguro.  Pero hay que tener especial cuidado porque  con estos materiales el niño se pueden voltear, el manguito o flotador se puede desinflar, el niño se puede escurrir del manguito, el filo en algunos de estos materiales de flotación pueden hacer rasguños  o pequeños cortes, etc.  En definitiva, no es un material aconsejable para que nuestros niños jueguen en el agua. Además de que no son un material de aprendizaje y reducen la capacidad de movimiento y descubrimiento de los pequeños en el agua.

No podemos confiar la seguridad de nuestros niños en ningún material de flotación, ni siquiera en los materiales de aprendizaje como churros o patatas fritas, cinturones, etc. Todo material de flotación es un material auxiliar que proporcionan al pequeño la ayuda necesaria para que este se mantenga a flote y pueda ir adquiriendo autonomía y pueda jugar libremente en el agua, pero nunca deben sustituir la atención y cercanía de un adulto.

La supervisión permanente de los padres es clave en la seguridad de un niño en la piscina - Swim Ibiza

En este punto, muchos padres preguntan, ¿y entonces, qué puedo hacer, qué material uso para que mis hijos floten y jueguen en el agua, y nosotros estar tranquilos?

Pues bien,  la respuesta es más sencilla de la que nos pensamos, pero sin duda requiere de un esfuerzo, dedicación y atención del adulto.  La idea clave es que especialmente en  el caso de los bebés y niños de hasta 6 o 7 años que ya sepan nadar, éstos no pueden estar solos en el agua. La máxima seguridad para nuestros pequeños somos nosotros. El principal apoyo para que puedan jugar cuando son más chiquititos será el adulto.  Mientras juegan con vosotros, se mueven y exploran el medio acuático irán quitando miedos y ganando confianza y autonomía sin ningún riesgo. A partir de los dos años y medio o tres años,  que los niños ya adquieren autonomía, podemos utilizar material de aprendizaje como los churros o patatas fritas, cinturones, etc.  para que se sientan libres y puedan desplazarse y jugar solos,  pero siempre estando vosotros cerca y prestando la máxima atención, pues pueden soltarse o resbalarse del churro.  A medida que el niño crece y en función de cómo evoluciona su autonomía en el agua, no será necesario que estemos dentro, ni en el borde de la piscina, pero si  manteniendo siempre el contacto visual y permaneciendo atentos en todo momento.

Los adultos tenéis que tener claro que vosotros sois el medio para garantizar la seguridad de los pequeños.  Así escaparemos de las carreras de pánico de los adultos, sustos innecesarios, obsesiones que impiden hacer, moverse, en definitiva dejar jugar al pequeño, para estar nosotros más relajados, etc. Y conseguiremos que de forma natural y relajada, mayores y pequeños se sientan y sobre todo estén seguros en el agua, disfruten y aprendan de forma positiva.

Indi Retuerto